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Leyenda del Catrin del Hotel Luna
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Leyenda del Catrín del Hotel Luna

Cuando se construyó el edificio que ahora es el Hotel Luna, se pensó en que habría de distinguirse por su belleza arquitectónica y que seria un recinto donde albergase personalidades de mas alto nivel del medio. Así abrió sus puertas a personajes de la política como el entonces presidente de la Republica Don Porfirio Díaz del medio artístico he incluso personajes mitológicos como El Catrín, caballero distinguido con atuendos finamente detallados, con una fragancia en su entorno especialmente dominante que hacían de su estancia un evento de galanura y pulcritud, parecía que este personaje se había elegido para atrapar quienes solían visitar este lugar.

Hubo mujeres hermosas que deseaban tan solo escuchar su voz conocer su origen, al menos su nombre, su personalidad tan cautivadora y su mudez a la vez hacían de el un enigma, un sueño o una verdad un misterio en su mirada. El presidente de la Republica en esos entonces había regalado un candil traído directamente de Francia para colocarlo en la entrada del edificio, era un candil de 60 velas, con bombillas de fino cristal austriaco.

Cuentan que el catrín estaba profundamente impresionado con el candil que diariamente encendía las velas, era su máxima ilusión al caer la noche, sin embargo siempre que encendía las velas, colocaba una mas en medio del candil la cual se apagaba al instante que la prendía, el pensaba que el candil debía tener 61 velas en honor a su edad en ese tiempo, el no poder mantener la luz encendida lo frustro tanto que desapareció inesperadamente sin dejar huella alguna. A los 61 días de desaparecido el candil se desplomo en el piso formando una estrella luminosa con los cristales, 60 destellos y un resplandor en medio que iluminaba la bóveda central del edificio.

Paso el tiempo, 61 años después, se encontró un recado en el sótano del edificio que decía:

"Si algún día regreso me gustaría encontrar un candil con una luz en medio que nunca se apague"

Años después solía decir la gente que lo veían en los pasillos del edificio con un semblante triste y con una silueta que reflejaba un daño irremediable.
Se opto por adquirir un candil que tuviera una luz en medio que complementara las 61 que el catrín deseaba, el cual actualmente se encuentra en el Lobby del Hotel.

Cuando este candil se apaga comienza un aroma especial una fragancia que impregna el ambiente y cautiva a la vez, posteriormente aparece finamente detallada del catrín quien enciende el candil para dejarlo con una luz tenue y quien tiene la fortuna de verlo, inmediatamente su vida se convierte en un éxito rotundo.